Autora: Alexandra R. Patterson
En nuestra labor en Home Grown, buscamos constantemente oportunidades para aprender de otras disciplinas mientras colaboramos con líderes del sector de cuidado infantil en entornos domésticos (HBCC, por sus siglas en inglés) para impulsar soluciones políticas que ayuden a construir un sistema de cuidado infantil más inclusivo; un sistema que valore y respalde esta modalidad como una opción de calidad para las familias y los niños. Sin embargo, con frecuencia, el debate interno del sector sobre cómo abordar la asequibilidad y el acceso al cuidado infantil para las familias —así como los bajos salarios de los proveedores que trabajan en sus propios hogares— parece limitarse a repetir las mismas soluciones surgidas de una mentalidad de escasez. Es precisamente al mirar más allá del sector de la primera infancia cuando a menudo surgen oportunidades para adoptar los nuevos enfoques que exigen estos desafíos sistémicos. Por ejemplo, el proyecto Thriving Providers Project adopta una estrategia de eficacia comprobada proveniente del ámbito de los programas de ingresos garantizados.
Recientemente, el Abundance framework for policy design, popularizado por los columnistas Ezra Klein y Derek Thompson, ha cobrado fuerza en los debates sobre políticas públicas. En el último mes, he conversado con un miembro del equipo de un congresista estadounidense y con un centro de estudios local; ambas partes están analizando este enfoque al buscar soluciones políticas para el cuidado infantil. El enfoque de la «abundancia» plantea la siguiente pregunta: ¿cómo podríamos renegociar el contrato social de Estados Unidos si ideáramos soluciones para los problemas de la sociedad partiendo de una perspectiva de abundancia? ¿Qué pasaría si, en lugar de disputarnos una porción de un pastel demasiado pequeño, nos centráramos en hacerlo crecer para que todos puedan disfrutarlo?
Para precisar mejor este enfoque, cabe señalar que las soluciones propuestas se centran en cuestiones como la forma en que los responsables políticos —aun con buenas intenciones— limitan la oferta de bienes esenciales, como la vivienda y el cuidado infantil, debido a la sobrerregulación y la burocracia gubernamental. Se trata de una perspectiva alternativa sobre los desafíos relacionados con la oferta, el acceso, la asequibilidad y la remuneración en el sector del cuidado infantil; una perspectiva que, sin duda, merece la pena analizar a fondo.
Para ser justos, adoptar estrategias como la de reformar el sistema de licencias en el cuidado infantil de manera tal que parezca menos un sistema de vigilancia para los proveedores de cuidado infantil, y más un sistema de apoyo y reconocimiento, y ajustar las regulaciones para enfocarse en la esencia del cuidado infantil reduciendo de esta manera la carga a los proveedores, y usando las preferencias de los padres en los arreglos del cuidado con proveedores de confianza (familia, amigos y vecinos) para diseñar políticas sobre la oferta de servicios de cuidado infantil, no constituyen soluciones únicas para abordar la crisis del sector. Sin embargo, el enfoque de la abundancia abre la puerta a cambiar el rumbo de nuestras conversaciones sobre políticas: en lugar de diseñar sistemas de atención a la primera infancia que impiden a los proveedores que trabajan desde el hogar acceder a los recursos del sistema, se trata de explorar cómo dichos sistemas limitan y desestabilizan la oferta existente de cuidado infantil en entornos domésticos.
En Home Grown, conocemos bien las situaciones en las que los sistemas de atención infantil en el hogar se ven limitados y desestabilizados: desde normativas rígidas y uniformes, estándares costosos y una remuneración insuficiente, hasta la falta de reconocimiento y la exclusión directa. Observamos que estos patrones se repiten al analizar los hallazgos preliminares del proyecto Thriving Providers Project (TPP) en todo el país. Nos complace compartir los informes de evaluación específicos de las cohortes que ya han completado el programa en Filadelfia y Nueva York, así como nuestro primer informe de evaluación que analiza los datos y resultados de los proyectos piloto del TPP en Los Ángeles, Filadelfia, Nueva York y Colorado. En conjunto, estos hallazgos ilustran las formas complejas en que los sistemas generan amenazas para los proveedores de cuidado infantil en entornos domésticos (HBCC) y dificultan que los cuidadores dedicados continúen con su labor. Asimismo, observamos en los distintos lugares el impacto significativo que tiene una solución normativa sencilla —como los pagos en efectivo regulares, puntuales y predecibles— en la vida de estos proveedores y de las familias que dependen de sus servicios. Los resultados de la evaluación del TPP señalan una oportunidad para abandonar la mentalidad de escasez y avanzar, en cambio, hacia una inversión más racional y acrecentada en los servicios de cuidado con los que las familias ya cuentan.
Al integrar estas modalidades de cuidado existentes en las políticas de primera infancia, podemos construir un sistema sólido, resiliente y flexible que reconozca a los proveedores que ofrecen servicios en el hogar y respete las preferencias de las familias.